miércoles, 5 de julio de 2006

UN ESTADIO CON HISTORIA

Al nombrar a Berlín, inmediatamente se viene a la mente la fabulosa imagen de su principal escenario deportivo, cuyas imágenes comparto con ustedes.



Llegar al estadio Olímpico de Berlín o, si prefieren, al Olympiastadion, es sumergirse en la historia de la capital alemana.



Aquí se cumplieron los Juegos Olímpicos de 1936 en los que Hitler tuvo que presenciar como el velocista estadounidense, de raza negra, Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro. El pebetero donde la llama olímpica dio inicio a los juegos aún se conserva.


La grandeza de este escenario se la siente en cada pasillo y jardín que posee. En su interior se conjugan la historia con la modernidad. El nuevo estadio comprende palcos de lujo para ejecutivos y personalidades, localidades para empresas, la tienda del Hertha BSC, instalaciones subterráneas de entrenamiento (incluidos una pista de atletismo de 110 metros y un foso de saltos de longitud) y un aparcamiento subterráneo.


El nuevo techo de forma oval, interrumpido como antes de la remodelación por la histórica puerta de maratón, ofrece un delicado contraste con la robustez de su tectónica histórica. La ligera construcción de vigas voladizas se sostiene sobre una intrincada red de veinte vigas de apoyo situadas por encima de la tribuna y 132 pilares de acero.

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